Project Management

Process Porn: ordenar un proceso no empieza en el tablero

2 de septiembre de 2026Julieta Magan

Hace unos días, en una reunión de equipo con un cliente, empezamos a revisar nuevamente, por cuarta vez, para no quedarme corta, el proceso de trabajo que tienen con uno de sus clientes.

Es un cliente muy particular, con una operación todavía poco profesionalizada. Tiene ganas genuinas de mejorar y plantea cambios constantemente, pero después le cuesta llevarlos a la práctica y sostenerlos en el tiempo.

Del otro lado, hay un equipo de siete u ocho personas trabajando para esa cuenta. Cada una es responsable de una parte del proceso, pero, en la sumatoria, son muchas personas intentando resolver, ordenar y hacer avanzar a un solo cliente.

Mientras repasábamos otra vez el circuito, me quedé pensando: ¿cómo puede ser que todavía no hayamos logrado ordenar esta dinámica?

No porque falten ganas ni trabajo. Al contrario: hay muchas personas dedicando horas, energía y cabeza todos los días.

Entonces empecé a darle vueltas a otra pregunta: ¿cómo podemos trabajar mejor? ¿Cómo podemos ser más productivos y ordenados no solamente por el cliente, sino también por todas las personas involucradas en el proyecto?

Y ahí apareció una reflexión bastante más profunda.

El problema no siempre está donde creemos

Cuando un proceso no funciona, lo primero que solemos pensar es que falta organización.

Entonces revisamos el tablero, cambiamos los estados, sumamos una planilla o creamos una nueva reunión. Pero muchas veces eso no alcanza, porque el desorden que vemos es solamente el síntoma de algo que todavía no terminamos de entender.

Puede haber información que llega incompleta, prioridades que cambian constantemente, decisiones que dependen siempre de la misma persona o tareas que se duplican sin que nadie lo advierta.

También puede pasar que cada integrante esté haciendo correctamente su parte, pero que nadie esté mirando cómo funciona el proceso completo.

Todos trabajan, todos resuelven y todos hacen seguimiento. Sin embargo, la operación sigue siendo pesada y difícil de sostener.

Antes de ordenar, hay que entender: esta situación me hizo volver a algo que forma parte de la esencia de POMO: antes de proponer una solución, necesitamos entender qué está pasando.

No alcanza con mirar cómo debería funcionar un proceso. Hay que observar cómo funciona en la práctica.

¿Dónde se originan los pedidos? ¿Quién define las prioridades? ¿Qué información suele faltar? ¿En qué momento aparecen las demoras? ¿Cuántas personas tienen que intervenir para que una tarea avance?

Y, sobre todo, hay que entender por qué un proceso que ya fue revisado varias veces vuelve a desordenarse.

Tal vez el problema no sea el circuito que diseñamos, sino que estamos intentando aplicarlo sobre una dinámica que todavía no está preparada para sostenerlo.

También hay que entender al equipo. Los procesos no funcionan solos: los sostienen personas.
Cada equipo tiene su propia dinámica, diferentes formas de organizarse y distintos niveles de autonomía. Hay personas que necesitan ver el proyecto completo y otras que solamente quieren saber cuáles son sus próximos pendientes.

Un proceso puede estar perfectamente armado y, aun así, no funcionar si no contempla esa realidad.

Muchas veces interpretamos que alguien “no usa la herramienta” o “no sigue el proceso”. Pero quizás recibe la información tarde, tiene que cargar los mismos datos en varios lugares o nunca entendió para qué sirve el cambio que estamos intentando implementar.

Y otras veces, detrás de un equipo que parece desordenado, hay personas tratando de adaptarse permanentemente a un cliente que cambia las prioridades o no logra sostener sus propios acuerdos.

Entender al equipo no significa justificar todo. Significa diseñar una forma de trabajo que sea posible en la práctica.

El verdadero antes y después: Hay algo muy satisfactorio en ver la transformación de un Notion, Asana, ClickUp o la plataforma que sea.
De un lado, el antes: tareas duplicadas, responsables poco claros, fechas vencidas e información repartida entre chats, mails y planillas.

Del otro, el después: un tablero limpio, pocas etapas, responsables definidos y un flujo en el que finalmente se entiende qué está pasando.

A este tipo de transformación podríamos llamarla Process Porn. Pero ordenar una herramienta es solamente la parte visible del trabajo.
El verdadero “antes” es un equipo que dedica gran parte de su tiempo a buscar información, recordar pendientes, pedir respuestas y resolver urgencias.
El verdadero “después” es una operación donde cada persona sabe qué tiene que hacer, qué necesita para avanzar y quién debe intervenir cuando aparece un bloqueo.

La transformación se ve en el tablero, status o entregable, pero se siente en la forma de trabajar.
Y para mi la herramienta viene después. Notion, Asana, ClickUp, Trello, Monday o incluso una buena planilla pueden funcionar. La mejor herramienta no siempre es la más sofisticada, sino la que el equipo puede usar y sostener.

Por eso, primero hay que relevar el proceso, escuchar a las personas y detectar dónde están los bloqueos. Después podemos definir etapas, responsables, prioridades y reglas claras.

Y recién entonces seleccionar y configurar la herramienta.
El objetivo no es controlar más ni sumar burocracia. Es dar claridad, reducir seguimientos innecesarios y generar mayor autonomía.

Así trabajamos en POMO

En POMO hacemos Project Management. Nos sumamos a empresas y equipos que necesitan ordenar su operación, coordinar mejor el trabajo y lograr que los proyectos avancen.
Pero nuestro trabajo no empieza armando un cronograma o creando un tablero.Empieza entendiendo qué está pasando, cómo circula la información, dónde se traban los temas y qué necesita cada persona para avanzar.

Porque antes de ordenar las tareas, hay que entender el contexto.
Antes de implementar una herramienta, hay que entender el proceso.
Y antes de diseñar un proceso, hay que entender a las personas que tienen que hacerlo funcionar.

Ese es el verdadero antes y después.

¿Sentís que tu equipo trabaja mucho, pero igual cuesta que los temas avancen?

En POMO podemos ayudarte a entender qué está pasando y construir una forma de trabajo más clara, simple y sostenible.

Conversemos: pomo.la

Escrito por

Julieta Magan

Founder & Project Manager at POMO

Impulsando la cultura del trabajo flexible y la gestión de proyectos elástica a través de POMO.

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