Una mirada sobre lo que pasa dentro de las agencias
Hay algo que en la industria creativa se repite, pero pocas veces se dice.
Las agencias no colapsan por falta de ideas.
Colapsan por todo lo que pasa alrededor de esas ideas.
Y eso no aparece al principio.
Aparece cuando el crecimiento acelera.
Más clientes.
Más proyectos.
Más urgencias.
Y una sensación cada vez más presente: todo empieza a costar más.
En agencia, todo es para ayer
Los pedidos entran con urgencia.
Los deadlines se ajustan.
Las prioridades cambian.
El equipo responde. Empuja. Resuelve.
Durante un tiempo, funciona.
Pero cuando la estructura no acompaña, empieza el desgaste.
Porque cuando todo es urgente, el problema no es la velocidad.
Es la falta de dirección.
Cuando la operación empieza a tensarse
En Besing, el escenario era claro:
El trabajo salía.
Los clientes estaban.
El equipo funcionaba.
Pero la forma de trabajar no había evolucionado al mismo ritmo.
Pedidos por múltiples canales.
Falta de trazabilidad.
Prioridades sin visión global.
Roles difusos.
Nada estaba roto.
Pero todo dependía demasiado de las personas.
Y eso no escala.
El problema silencioso
No es solo desorden. Es desgaste.
Equipos que funcionan, pero bajo presión constante.
Decisiones rápidas, pero sin información.
Procesos sostenidos por memoria y esfuerzo extra.
Durante un tiempo, eso aguanta.
Después, empieza a romper.
Y se suma otro factor: la rotación.
Cuando no hay sistema:
el conocimiento se va con quien se va
todo vuelve a empezar
la organización no aprende
El error más común
Frente a esto, muchas agencias reaccionan igual:
Más gente.
Más herramientas.
Más reuniones.
Pero no revisan el sistema.
Y pasa algo incómodo:
la agencia crece, pero la operación se vuelve más pesada.
Porque sin estructura, lo que escala es la complejidad.
Lo que hizo la diferencia
En Besing no se sumó más.
Se ordenó.
Desde POMO, el foco no fue solo organizar tareas,
sino rediseñar cómo el equipo trabaja.
Centralizar y dar visibilidad
Unificar la entrada de pedidos
Definir procesos claros
Ordenar roles
Empezar a medir
El cambio fue simple, pero profundo:
Pasar de lo urgente a lo visible.
De lo individual a lo compartido.
De tareas sueltas a proyectos con sentido.
Lo más importante
Ordenar no es solo eficiencia.
Es sostenibilidad.
Es que el equipo deje de correr y empiece a trabajar con claridad.
Es que el sistema acompañe, en lugar de depender de las personas.
Entonces, ¿qué está fallando?
No es la creatividad.
Es la falta de estructura que la sostenga.
Es crecer sin rediseñar la forma de trabajar.
Es operar en urgencia sin visibilidad.
Es depender de personas en lugar de sistemas.
La pregunta que queda
Si en tu agencia sentís que:
todo es urgente
todo depende de algunos
todo podría funcionar mejor
Probablemente no sea un problema de talento.
Sea un problema de organización.
Y ordenar eso no es un lujo.
Es una decisión estratégica.

Impulsando la cultura del trabajo flexible y la gestión de proyectos elástica a través de POMO.
