De una promesa difícil de ordenar a una plataforma real de automatización, dashboard y gestión
Hace algunos meses, RPA me invitó a sumarme como Project Manager a una nueva unidad que estaban empezando a construir: Labs.
La idea detrás de esta área era muy clara y muy potente: automatizar procesos repetitivos y operativos, para que los equipos pudieran dejar de poner tiempo en tareas manuales y dedicarlo a lo que realmente genera valor: el análisis, el criterio profesional y una mejor respuesta al cliente.
Un desafío grande desde el primer día
El desafío era grande desde el primer día.
Por un lado, me sumaba como externa a un proyecto que ya estaba en marcha.
Por otro lado, entraba a un equipo que, si bien tenía intención y visión, estaba encontrando muchas dificultades para llevar esa idea a la práctica.
Durante varios meses, Labs avanzó con un programador 100% dedicado al desarrollo, invirtiendo horas diarias en el diseño y construcción de los famosos “bots”. Desde mi rol como PM, el desafío no era sólo ordenar el trabajo, sino también hacer que un área nueva cobrara sentido para equipos con perfiles altamente analíticos, que necesitaban ver resultados concretos y entender de qué manera Labs realmente venía a aportar valor.
Con el correr de las semanas, algunas automatizaciones empezaron a salir.
Tal vez no de la mejor manera al principio, pero sí como el primer paso de algo más grande. Y cuando empezaron a aparecer esos primeros resultados, también empezó a pasar algo muy valioso: los equipos comenzaron a entusiasmarse. Empezó a aparecer esa sensación de “esto puede funcionar de verdad”, de “mi tiempo vale más que hacer esto manualmente”. Y eso era muy potente.
Cuando el problema no era solo técnico
Pero al mismo tiempo, también empezó a quedar en evidencia un problema de fondo: había una desconexión total entre Labs y las necesidades reales de los equipos.
En cualquier desarrollo pueden pasar cosas.
Se pueden correr fechas, pueden aparecer bugs, pueden surgir imprevistos, pueden fallar integraciones. Más todavía cuando dependés de herramientas externas, lógicas tributarias, fechas sensibles o validaciones complejas. Todo eso puede pasar.
Lo que no puede romperse es la comunicación.
Cuando no hay visibilidad, cuando no hay información clara, cuando no se anticipan riesgos y nadie sabe qué está pasando, cualquier problema técnico se vuelve muchísimo más grave. Y eso era exactamente lo que estaba ocurriendo.
Desde mi rol, hice todo lo posible por ordenar el área.
Intenté priorizar, estructurar, armar cronogramas, generar seguimiento, bitácoras de trabajo, status constantes y visibilidad sobre cada subproyecto. También insistí mucho en algo que para mí era central: cumplir fechas, anticiparse y comunicar.
Porque en este caso no estábamos hablando solo de proyectos internos. Muchas de estas automatizaciones estaban atadas a fechas clave vinculadas a impuestos y vencimientos, y cuando algo fallaba, el impacto no era menor: había más de 15 personas que tenían que salir a ejecutar manualmente, a contrarreloj, procesos que debían haber estado automatizados. Y el vencimiento, como sabemos, no espera.
Fue un proceso desafiante también en lo personal.
Dudé mucho. Dudé de mi capacidad para liderarlo, levanté la mano varias veces con los socios y traté de empujar el proyecto desde todos los lugares posibles. Hasta que con el tiempo terminó decantando algo que ya era evidente: el problema no era solamente de organización.
Quien estaba liderando la ejecución desde el lado técnico no solo no tenía la capacidad de escucha y comunicación que el proyecto necesitaba, sino que tampoco contaba con el expertise suficiente ni con el nivel de compromiso que una iniciativa de esta magnitud exigía. Y cuando eso pasa, no solo no salen las cosas como se planean: también se rompe la confianza de todo un equipo que está esperando respuestas.
El giro del proyecto
Después de ese aprendizaje, el proyecto dio un giro.
Tiempo más tarde, y luego de algunos cambios importantes, desde POMO tomamos el 100% de la gestión de Labs.
Y ahí empezó una nueva etapa.
Tomamos el proyecto con otra mirada, con otro nivel de profesionalismo, con otra experiencia, con muchos aprendizajes encima y, sobre todo, con mucha claridad sobre dos cosas: qué necesitaba realmente el equipo de RPA y en qué queríamos convertir Labs desde POMO.
A partir de ahí, el enfoque dejó de ser simplemente “hacer bots”.
Lo que hicimos fue mucho más profundo: desarrollamos una plataforma 100% customizada para RPA, pensada no solo como la punta del iceberg de Labs, sino como un verdadero sistema de gestión para la compañía.
¿Qué logramos?
Centralizamos en un solo lugar la información, la base de datos y los backups.
Ordenamos procesos internos.
Dimos visibilidad real a los equipos.
Integramos información que antes estaba dispersa.
Pensamos no solo en el uso interno, sino también en cómo esa misma estructura podía proyectarse hacia los clientes, fortaleciendo la imagen de RPA como compañía.
Y, sobre todo, construimos automatizaciones que funcionan como deberían funcionar: de manera confiable, visible, ordenada y alineada con las necesidades reales del negocio.
También trabajamos sobre algo clave: reconstruir la confianza.
Confianza en los procesos.
Confianza en la información.
Confianza en la herramienta.
Y confianza en que Labs podía finalmente convertirse en un área que aporte valor de verdad.
Una solución que hoy ya es real
Ayer tuve la oportunidad de presentar este trabajo a más de 25 personas del equipo.
Después de semanas intensísimas de desarrollo, pudimos mostrar en vivo el dashboard de gestión, correr flujos reales, exhibir la seguridad detrás del manejo de datos, explicar las mejoras en los procesos internos y externos, y mostrar cómo esta nueva plataforma unifica también los canales de comunicación, tanto hacia adentro como hacia el cliente.
Lo más valioso fue ver sus reacciones.
Las caras de sorpresa.
La sensación de “esto no lo puedo creer”.
El registro de que algo que durante 6 o 7 meses no había logrado transformarse en una solución concreta, hoy finalmente es una realidad.
Y lo más importante: esto recién empieza.
Agradezco profundamente a RPA por la confianza, por escuchar, por tomar mis recomendaciones, por dejarme trabajar con libertad y por animarse a hacer los cambios que el proyecto necesitaba para poder crecer de verdad.
Hoy Labs ya no es solo una idea prometedora.
Hoy empieza a convertirse en una estructura real, sólida y escalable, diseñada a medida de sus necesidades y preparada para acompañar el crecimiento de la compañía.
Julieta Magan
Founder & Project Manager at POMO
Impulsando la cultura del trabajo flexible y la gestión de proyectos elástica a través de POMO.